viernes, 15 de febrero de 2008

PERFIL: REYNOLD PÉREZ VÁSQUEZ, MÉXICO.


Nuestro colaborador e historiador cultural del grupo Francisco Altamirano, recuerda perfectamente a Reynold. Era un tipo intelectual, periodista de profesión. Compartió y aportó en el marco de las ideas para mejorar el Grupo Cultural Latinoamericano. En la foto tomada de la Internet es el último de izquierda a derecha.


Hemos podido recabar en la Internet algo de información de Reynold. Estudió lengua búlgara en el Instituto de Estudiantes Extranjeros Gamal A. Nasser de Sofía (1987-1988) y en la Facultad de Filologías Eslavas de la Universidad de Sofía Kliment Ojridski (1988-1990). Tomó cursos de literatura búlgara y Teoría de la traducción en 1988 y 1989 en la Facultad de Filologías Eslavas de la Universidad Kiril y Metodii de Veliko Tárnovo en Bulgaria.


Presentó tesis de grado en "Géneros Periodísticos" en la Facultad de Periodismo y Medios Masivos de la Universidad Kliment Ojridski de Sofía (1988-1990). Fue colaborador de la Agencia Sofia Press para las ediciones de España y Cuba.


Participó en diversos seminarios internacionales de cultura eslava y bulgarística en distintas ciudades y centros educativos de Bulgaria. En 1999 recibió una beca de la Fundación Internacional Open Society en Bulgaria por sus contribuciones a la difusión de autores búlgaros en México.

PERFIL: IDALIA VARGAS MARTINEZ, NICARAGUA.

POR: FRANCISCO ALTAMIRANO, NICARAGUA.
Idalia, al igual que el resto del contingente de 1984, llegó bajo la terrible ventisca del otoño más frío registrado durante la década de los ochentas. Para la época era delgada, ojos café oscuros, cabellera negra y casi lisa, cejas arqueadas e interrogantes, labios delgados, dientes pequeños y regulares. De conversación fácil, agradable y amena. Incisiva a la hora de poner los puntos sobre las ies.

Casi de inmediato se integró a la Banda Tasba Pri. Hay que decirlo con toda franqueza: nadie le hizo mate a la recién llegada porque era dueña de su propio carácter. Digamos que combinó a la vez firmeza y dulzura. Ambas estrategias, en adelante, determinaron la larga y fructífera relación entre Idalia y el resto de la Banda. Antiguamente, los hombres predominaban en la Banda, así que Ella le dio el toque delicado al planteamiento original del grupo. Idalia, entonces, se convirtió en una suerte de niña mimada y de mascota del grupo. Mauricio, Samuel, Daniel, Cheyito, Jirafita, El Poeta, Hiparlo y Di Tayguer, la respetábamos.

La descripción anterior estaría incompleta si no se le agrega el condimento esencial a la sopa: Idalia era la persona más disciplinada de la Banda. Demasiada constante, --como dice el chele Juan José. Una mujer independiente, inteligente y, sobre todo, presta a escuchar las sugerencias de La Gueba, durante los ensayos. Idalia estuvo durante las épocas más brillantes de la Banda, pero también asistió a su ocaso. Era común que Idalia, después de sus obligaciones como estudiante de Economía Política en el Carlos Marx, asistiera puntualmente a los ensayos y a los compromisos con las demás organizaciones políticas y gremiales que tenía la Banda.

Así que estuvo en los Festivales Víctor Jara, en los toques con las organizaciones juveniles radicadas en la Maika, con entidades del Estado y de Gobierno, en fin, con todos las representaciones vinculadas a la vida nacional. En ese andar, Idalia se creció. Como primera voz femenina de la Banda, interpretó muchos textos y canciones relacionadas al amor, desamor, encuentros, desencuentros, la patria, la lucha revolucionaria, en fin, sobre los temas más vitales de la lucha de Nuestra América y, en particular, con los temas vinculados a la Nicaragua de los ochenta. Escuchamos a Idalia, a tantos años de distancia, cantar con mucha dulzura y sentimiento “un ruido de pájaros, predijo tu muerte...”. Queda la impronta de su voz, de su carácter, de su disciplina. Cuánto extrañamos a Idalia!.

viernes, 8 de febrero de 2008

PERFILES DE LOS INTEGRANTES DEL TASBA PRI.


POR: FRANCISCO ALTAMIRANO (EL TIGRE).

a. Cheyito El Salsero

Como su sobrenombre lo dice, fue la persona que le dio vitalidad y encanto especial al grupo Tasba Pri. Su principal cualidad fue y es--me consta--su humildad. Es un profundo conocedor del género. Su timbre de voz está exactamente diseñado para ser un salsero-sonero. Cheyito es energía, vitalidad, alegría, ritmo. La salsa para Cheyito es una actitud, es una manera de reafirmar su vida, su propia existencia e identidad. Y si penetramos las arenas movedizas de la improvisación, en definitiva, él es insuperable. Todavía puedo ver en la fogata polianera, detrás de la sala Jristo Botev, en los bares (krechmas), estadios, auditorios y teatros al Cheyito bailando, cantando, sintiendo, improvisando, pregonando y percutando sus bongoes, las claves o el cencerro:

"te canto, porque mi Nicaragua tú eres mi mayor encanto...
Nicaragua te canto, si, si...te quiero y te canto...
Y esta revolución, que es toda corazón".

b. Daniel Ordeñana:

Un tipo de poco hablar. Serio, empurrado, enigmático, distante. Era una eterna cavanga. Enamoradizo y romanticón. Baladista y quizás la mejor voz de su género en el Tasba Pri. Se manejaba muy bien entre la Banda pero, sus amistades estaban en el combo de su generación. Esto es entendible porque su antiguo amor (novia) era de nuestra querida Cuba. El Daniel era excelente cantando en inglés y en griego. Las griegas. --al menos las de su grupo--lo idolatraban.

c. Hiparco Pérez Meynard:

A Hiparco le decíamos Isauro I. Buen tipo. Extremista en sus actitudes y procederes. Es decir, era pulcro in extremis (como casi todos los galenos), abstemio de inicio, pero cuando se engavilló con los integrantes de la Banda, "soltó la perra" y fumaba sin parar. Vivía en Lozenets. Era un consumado de la flauta dulce y traversa, pero con conocimientos de solfeo. Pudo haber logrado algo demasiado sencillo para él: ser el mejor médico graduado en la Maika --entre los nicas--junto al faquir Vladimir Kraudy y René Berrios.

d. Samuel J. Roberts Mulligan:

Alias La Yaba. Virtuoso, obstinado. Era uno de los más visibles de la Banda por su innegable talento. Era polifacético. Aunque desde el punto de vista musical, era un tanto dependiente de Mauricio Santanita, o mejor dicho, siempre estaba pendiente del parecer de Santanita. Ejecutaba flauta dulce y traversa, piano, bajo y guitarra. Armaba y desarmaba cualquier aparato electrónico. Era físico-radio-electrónico. Fue el mejor alumno extranjero de la S. Universitet. Era muy sencillo y no le gustaba gastar en nada (Skapérnik). Un gran políglota y dominaba con mucha soltura el búlgaro. Fue atleta aventajado, era del equipo de Natación de la S. Universitet. Representó a la Alma Mater tanto a nivel nacional como internacional. Es paracaidista. Tuvo problema al respecto porque la Narodna Armia no le dio permiso para hacer prácticas de paracaidismo. No se sabe cómo al final lo logró. Disciplinado y constante. Su aporte al Tasba Pri fue invaluable.

e. Jirafitta, alias Henry Soto Vivas:

Como casi toda la gente del grupo, era extrovertido. Bromista empedernido. Hizo liga sobre todo con Cheyito y Santanita. Siempre fue tumbador-güiro, claves y maracas en el Grupo. También hacía coros. Ágil para bailar casino, seguramente influenciado por su novia cubana. Tenía sus arranques de decencia hogareña: la única cama arreglada de la habitación Santanita-Jirafa en el 33-b, era la de él. El resto del inmueble eran instrumentos musicales, cajas de sonido, amplificadores y más nada. La habitación era un sitio libre, desprejuiciado, bohemio, encantador y divertido. ¡Ah! El espacio parecía mercado persa porque llegaban de todas las nacionalidades a entablar parlas con los dueños de la cueva.

f. Mauricio Gueba Santanita, alias Mauricio Antonio Garcia:

Fue el alma y nervio del grupo. Mucha gente no sabe que Santanita, además de músico y arreglista consagrado, era bailarín folklorista. Músico consumado. Era su forma de vivir. Director vitalicio del grupo. Creador que jamás se jactó de nada. Es para mi uno de los mejores ingenieros civiles que frustró su carrera porque vivió como quiso. Hasta los más envidiosos admitieron su virtuosismo musical. No había resquicio de la música que no la experimentara con sumo entusiasmo. No perdonaba nada ni a nadie durante ensayos y toques. Cuando las sesiones no eran de calidad, arrecho tiraba la guitarra y decía simplemente "los dejo para que se desenreden”. Pero al rato, regresaba más calmado.

Los únicos que podían lidiar con él eran La Yaba y Rodrigo Medrano. Mauricio Santanita, en definitiva, es un espíritu libre, que vive la vida de acuerdo a lo que piensa. Yo siempre oteo el horizonte y lo imagino en la poliana, junto al grupo y la latinada y otros que se colaban en la alegría y las ganas de vivir de los Forajidos del Tasba Pri.

Tasba Pri fue eso: un esfuerzo colectivo bien intencionado que nació, creció, vivió y murió para divulgar --sin ninguna pretensión o veleidad--lo que la gente común y corriente sentía en Nuestra América y Nicaragua, a través de la música, cultura y luchas cotidianas.

Es lindo evocar el pasado frente a la fogata que todavía arde en nuestros corazones, viéndonos cara a cara--con nuestros defectos y virtudes--plenos y en círculos concéntricos y sentados en el mismo suelo, alrededor de la hoguera, cantando y soñando utopías que algún día serán realidad, pero en la poliana, allá detrás de la Sala Jristo Botev. Sería un lindo detalle.

g. Rodrigo Medrano:

Durante el otoño de 1983, en uno de los contingentes más numerosos que haya pisado el sacratísimo suelo de nuestra (también) Maika Bulgaria, llegó el entonces delgado y larguirucho Rodrigo Medrano, conocido cariñosamente entre los latinos y latinas bajo el mote de Tapas Alastes (TA).

TA fue el enlace entre la vieja tradición de la Banda y los nuevos aires renovadores que se sentían en el contexto musical, desde el otro lado del Charco.

TA es, a mi mediano entender, versátil en el campo musical. Habilidoso en la guitarra acústica y electrónica (acompañamiento), y en el bajo eléctrico aprendió muchas cosas. Hubo mementos que tuvo que hacer --cuando la necesidad se lo impuso—de batero de la Banda. El tipo nunca dijo que no a los retos que se le plantearon.

Junto a La Gueba y La Yaba, quizás fue TA el que aportó de manera más decisiva en el planteamiento creativo y los resultados finales (de mayor calidad) en la Banda. La misma cualidad de TA, la de aprender y practicar y practicar, lo convirtió en uno de los más seguros de los integrantes de la agrupación. Por eso llegó a ser músico de planta del Grupo en tiempo relativamente más corto.

Otro dato, TA siempre ha sido un gran colaborador de las grandes causas. Siempre estuvo en las brigadas, en los toques solidarios con otros pueblos; y lo digo “de planito”, si el Rorro no se hubiera involucrado en la loca idea de crear un nuevo grupo musical latino, yo tampoco habría aceptado el reto, solo. El fue un factor de seguridad en la nueva agrupación, sin ninguna duda. Se especializó en medicina deportiva en el Instituto de Deportes, BIF-Sofía.

Nota: Rodrigo Medrano actualmente está en Grecia con su familia. Encontramos en Internet que es ó fue parte del grupo Aroma Caribe. En este grupo ejecuta los bongos, campana, guiro, maracas. Pueden encontrar mas información de Aroma Caribe en el siguiente enlace:
http://profile.myspace.com/index.cfm?fuseaction=user.viewprofile&friendID=124178679



GRUPO CULTURAL LATINOAMERICANO


Por: Francisco Altamirano (Nicaragua).

Este esfuerzo es dedicado a su gran amigo, Emilio, de Cuba.


El desmoronamiento del socialismo y sus consecuencias ya de todos conocidas, influyeron de inmediato en los asuntos más triviales de la vida cotidiana de los pueblos de Europa Oriental.

Los becarios de las distintas provincias de Nuestra América, entonces volvieron sus ojos perplejos hacia su propio acervo cultural, levantando las inevitables banderas de las coincidencias: mestizajes, idiomas, costumbres y las utopías. Posiblemente las sangrientas intervenciones militares de los gringos en Panamá, El Salvador y Nicaragua, hayan influido en el nacimiento de nuevas formas de expresión cultural latinoamericanas en Sofía, principalmente.

El Grupo Cultural Latinoamericano es hijo, creo yo, de ese complejísimo contexto sociopolítico: por un lado, los estudiantes latinoamericanos no eran ajenos a los aires reformistas provenientes del propio Kremlin y, por el otro, era determinante sin lugar a dudas el fardo de las coyunturas surrealistas provenientes de nuestra siempre convulsionada Latinoamérica.

La historia del Grupo Cultural Latinoamericano, (GCL) sin ni siquiera proponérselo sus miembros, arranca en 1988, a partir de los repetidos viajes emprendidos a Tesalónica por una nueva formación musical que heredaría los cachivaches de la Banda Tasba Pri. Por ende, el GCL primero surge como grupo musical y, luego, casi de inmediato, se sumarían las distintas y ricas expresiones artísticas existentes: danzas, pintura, poesía y exposiciones o midi-bazares.

Así pues, los fundadores y fundadoras de la agrupación musical, --conocida por algunos como “Bojo Latino”—fueron Rodrigo Medrano, (flamante director y arreglista) Gabby, Tony, Luis Rodolfo Aguilar (P&P), Guichi, Liz Edel Rocha, Harry y F. R. Altamirano. Gueorguía Medrano haría las veces de contacto del Grupo con las organizaciones griegas.

“Bojo Latino” rompió definitivamente con el molde de los grupos que promovían “la nueva canción” en Bulgaria. Fue ecléctico. Se adhirió a la música más emblemática del Caribe.

Es importante decir que, el paleolítico del GCL es un tanto desconocido. Dos varones, por separado, crearon la idea: Emilio, (ese incansable promotor de las danzas cubanas) y Gabriel de la Paz, un incógnito mexicano que vivía en Dervenitza.

Gabriel compartió la idea con Di Tayguer justamente en el último piso del 42-B, en una pequeña “habitación prestada por la domakinka” a los mexicanos. En ese pequeño lugar se dio “la junta”. Recuerdo que en ese mínimo espacio había una pila de libros, revistas y otros materiales didácticos donados por la Embajada a sus estudiantes. Con Gabriel se discutió en breve. El proyecto original era crear un grupo musical diferente, sin repetir a las “viejas formaciones”; la edición de una modesta revista de poesía cuyo nombre sería “Grafiti” y, la posible formación de un grupo de danzas.

Altamirano comunicó de inmediato la especie a Medrano. A Gueorguía, su esposa, se le encendió el bombillo y le dijo a Rodrigo: “Amor, ¿por qué no ensayan con Tony y el resto de los muchachos en la Embajada nica? Yo me encargo de hacer los contactos para que toquen en Tesalónica durante este verano”.

“Bojo Latino”, -nombre que no pegó entre la latinada— que significa en nicaragüense montoncito, puñito o alijo (de cannabis sativa, desde luego), se fortaleció porque entraron con mucha decisión al ruedo Emilio y su tropa, Betty Corona y sus mexicanos, los panas, ecuatorianos y colombianos, Belkys y su gente, Paloégato, Kiril y Gabby (que tocaba con “Bojo” y bailaba con “Siembra”).

De grata recordación son los paloemayos, casinos, sones, murgas, cumbias, ballenatos, merengues, llaneras, cuecas, joropos y zapateados que se bailaron en muchos lugares de la Maika Bulgaria. Por cierto, el Grupo de Danzas Latinoamericano, tomó en calidad de préstamo del LP del maestro Blades el nombre de “Siembra”. ¡Qué emoción!

El GLC también logró elaborar la modestísima revista de poesía “Grafiti” (que era un pequeño folleto, para ser más exacto), que estuvo bajo la dirección de Gabriel. Alex Ibiague, poeta y estudiante cubano, fue el más aventajado en ese segmento. Di Tayguer colaboró en esta empresa pero se retiró tácticamente porque el colectivo era una “manada de abstemios”. Se inspiraban en sus veladas artísticas con té y galletas (topel chaii y bisbitii). “Grafiti” le dio cabida a la caricatura. El primer número de la revistita, tuvo como portada a una bella joven que fue dibujada al carbón o grafito, pero desnuda. ¡Qué delicia de trabajo!

Con la participación de todas y todos, incluidos búlgaros “de la especie contemplativa”, como Yoro el komsomoletz y Nazco, un laureado pintor amigo de la causa latina, se logró montar un vistoso y estupendo bazar en el Parque de la Libertad de Sofía, que incluyó exposiciones de artesanías, suvenires, cestería, bordados, piezas de cerámica utilitaria y votiva, pinturas, fotografías, postales, estampillas, monedas, trajes típicos, mantas o pasacalles, ¡vino chileno!, danzas y música. ¡Todo un espectáculo!

Toda la latinada, en especial los cubanos y cubanas, dieron lo mejor de sí para consolidar el GCL. Eran un derroche de alegría y vitalidad, de veras que sí. Nazdrave para los siempre “crecidos y no envejecidos” muchachos y muchachas del Grupo Cultural Latinoamericano.


Nota: La foto que ilustra el artículo no es precisamente del Grupo Cultural Latinoamericano. No contamos con fotos de este grupo y agradecemos quien nos pueda enviar una.

sábado, 26 de enero de 2008

PERFILES: BELKIS RAMÍREZ. NICARAGUA.


Tomado de la INTERNET
Diario La Prensa, (Resumen de LATINOS-BG)
http://www.laprensa.com.ni/archivo/2003/enero/05/revista/


A Belkis Ramírez, de Nicaragua, siempre le atrajo de una manera poderosa la pantalla del cine y la televisión. Cuando le hablaron de estudiar cine inmediatamente se conectó con las cámaras. Su carrera comenzó cuando tenía 18 años. Cursaba el primer año de psicología. En ese tiempo estaba conectada con la cultura y se dió cuenta que en Incine (Instituto Nicaragüense del Cine) estaban dando una beca para Bulgaria. Se informó y un mes después le dijeron que iba para allá. A ella siempre le atrajo de una manera poderosa la pantalla del cine y la televisión.


En la Ciudad de Sofía, Bulgaria, en la Academia Internacional de Cine y Televisión, le realizaron un examen de admisión frente a 15 personas muy connotadas a quienes les respondió cuanta pregunta se les ocurrió. Había más de 100 personas y sólo quedaron 6, tres búlgaros y tres extranjeros, entre ellos Belkis y Humberto Arcia (cineasta).


En Nicaragua, su primer documental fue sobre la situación de las mujeres discapacitadas y después de ése siguieron otros. Los organismos e instituciones la comenzaron a llamar para que les trabajara. “Víctimas de una guerra silenciosa” fue el título de su primer documental que realizó por iniciativa propia. A pesar de ser el primero obtuvo el premio al mejor documental (fue compartido con otros dos) y a la mejor dirección y eso para ella fue un gran estímulo.
Su otra pasión es el baile. Desde los cuatro años aprendió a bailar y es parte del ballet folclórico Macehuatl. En Bulgaria, en su época de estudiante universitaria, fue directora del Grupo de Danzas “Siembra”. Este era un grupo formado por estudiantes latinoamericanos de diferentes países que ejecutaban danzas representativas de nuestro continente.

PERFILES: BOLIVAR GONZÁLEZ. NICARAGUA.


GALERÍA DEL TEATRO NICARAGUENSE

Tomado de la Internet (Resumen de LATINOS-BG)



Actor y director egresado de la Academia de Artes Teatrales y Cinematográficas de Sofía, Bulgaria. Nació en Waspán, Nicaragua en 1960. Hijo de maestros de educación; recibió de ellos las mejores lecturas para niños que ayudaron a formar su temperamento artístico. Bolívar González creció en Jinotega y desde temprana edad dio muestras de su afición a los escenarios. En 1982 le llegó la feliz oportunidad de realizar lo que para él representaba su verdadera pasión: estudiar cine. Le fue concedida una beca para emprender la carrera del arte cinematográfico en Bulgaria.


Estudió por seis años y se sometió a una formación clásica y refinada-según sus propias palabras-. Sus profesores fueron distinguidos directores del cine búlgaro, entre ellos Liodmil Staíkov, Iván Nichev, Margarit Nikolov. Todos formados bajo la dirección de afamados profesores rusos y polacos. Sus estudios de cine le permitieron especializarse en adaptar piezas de teatro a la televisión. Conjugar la técnica cinematográfica con el género teatral fue decisivo para acercarse estrechamente al arte dramático, pues esto lo condujo a las grandes. Los distintos momentos escénicos que le ha tocado vivir le han confirmado que el teatro, a diferencia del cine, sólo se vive una vez, y que cada función es una experiencia distinta frente al espectador.


Su primer trabajo en este campo lo realizó en 1990 con la puesta de «Las criadas,» de Jean Gene¡, adaptada para la televisión en la Academia de cine de Sofía. En Nicaragua dirigió «Los amores de Abraham», en 1991, espectáculo en el que también intervino como actor. Ese mismo año estrenó dos obras del autor nicaragüense Rolando Steiner, «La puerta» y «Judit». En 1992, «Las sillas», de E. Ionesco y el documental para TV. «Santa Teresa, 20 Km. por hora».